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Entrevista a Savka Pollak


Dulce y enérgica, a Savka Pollak se le nota la convicción cuando habla del camino recorrido en su maternidad y lo que ha significado en términos de experiencia y crecimiento personal.

Madre de 4 hijos, Savka de 21, Matías de 16, Max de 15 y Laura de 3; periodista de profesión, figura pública muy reconocida en nuestro país, instructora de yoga, es además creadora del espacio virtual crianza en tribu, donde apoya y agrupa a mujeres alrededor de la crianza.

Para Savka, la maternidad ha sido un camino de transformación que comenzó a los 24 años, con el nacimiento de su primera hija. “Siempre tuve la inquietud de buscar información y no llegar así nomás, me moría de miedo. Soy la menor de mi casa, nunca vi nacer. Fui a charlas en la clínica, pero la información es como una descripción del proceso médico, uno no logra entender en realidad”.

Dieciocho años después de su primera experiencia, vivió el nacimiento de Lauri de una manera completamente distinta, desde el protagonismo, en plena consciencia y libertad.

¿Cómo fue la experiencia de parto con tus hijos mayores?

Mi primer parto fue muy medicalizado, partió el proceso con un lavado de estómago, fue en un pabellón, acostada, asustada, pero reprimiendo ese miedo. Nació, no sabía que hacer, estaba muy desconectada, lloraba. Me enfrenté a una primera maternidad bien complicada. La lactancia fue difícil, no logré darle más de un mes. Una experiencia así te desestructura.

En mi segundo parto la experiencia fue distinta. Yo estaba mucho más empoderada, más tranquila, tenía menos miedo, aunque los protocolos hospitalarios fueron los mismos, tampoco logré una lactancia exitosa, pero yo estaba mucho más tranquila.

Mi tercer hijo nació con el cordón umbilical enrollado, tuve un exceso de anestesia, el nació muy aletargado, le costó mamar. Pero yo estaba más inquieta, ya había cambiado de matrona e incluso pedí ver mi placenta, lo que en esa época era muy raro. Había empezado a crecer una inquietud en mí.

¿Qué gatilló en ti esta inquietud, y cómo fue que llegaste a tener un parto natural en tu cuarta experiencia?

Yo venía, desde el nacimiento de mi primera hija, cuestionándome muchas cosas con respecto a la crianza. Había en mi un instinto de comprender al niño, de empatizar; pero en la contraparte una enseñanza muy arraigada de hacer las cosas de otra manera, y una sociedad entera juzgando. Hubo mucha confusión en el camino. Me empecé a encontrar con lectura, con Laura Gutman por ejemplo. Empecé a incorporar cosas en mi modo de crianza que me hacían más sentido y me dejaban más tranquila.

Pasaron los años, y quise tener otro hijo. Quiero intentarlo de manera diferente pensé. No pensé en un parto natural en un principio, pero si en explorar mis posibilidades. Me informé, y ahí empecé a entender de verdad. Fui a un taller de preparación al parto y me conecté. Llegué sin saber que quería, trabajé mucho mis emociones, hice mi plan de parto. En algún momento dije, voy a tenerla sin anestesia. Estaba segura que así lo quería y que podía hacerlo.

¿Qué diferencias rescatas tu como más valiosas entre tu último parto y los tres primeros?

El parto es la oportunidad que tienes en la vida para enfrentarte a soltar, a confiar ciegamente, y a esa certeza de que hay algo más, de que la naturaleza es perfecta, el nacimiento es perfecto. Es mágico.

Tener un parto fisiológico ha sido de las mejores cosas que he hecho en mi vida, como experiencia personal fue increíble. Esta vez a pesar de estar cansada, tener sueño, me sentía mucho más tranquila, no me angustié con el tema de la lactancia. Me sentí mucho más libre.

Ella fue una guagua tremendamente despierta, se acopló perfecto al pecho, hemos tenido una lactancia maravillosa. Sentí esta vez una seguridad tremenda, una necesidad de estar sola con ella. En mis experiencias anteriores, lo único que quería era estar acompañada porque me daba miedo estar sola con la guagua.

¿Fue la información importante en tu experiencia?

El poder de la información es super potente. Durante el trabajo de parto hubo etapas más duras que otras, pero ningún momento de duda. Miedo no tuve nunca. Fue un parto perfecto.

Cuando fui al curso de preparto empecé a entender todo realmente. Si yo no hubiera pasado por ese taller, habría repetido la experiencia, tal vez no igual, pero muy parecido.

El parto es una oportunidad maravillosa para generar cambios en nuestra propia vida.


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Las Condes, Santiago