¿Es realmente necesario “prepararse” para el parto? Impacto de la educación en la experiencia de par


Siendo el parto un proceso tan natural como el resto de nuestras funciones vitales, cabe preguntarse, ¿por qué es entonces que éste se trata como si fuese una enfermedad?, ¿es realmente necesario realizar tantas intervenciones para “ayudar” a la mujer?, ¿nuestras ancestras habrán parido igual? ¿en que momento nos convertimos en pacientes?

Lo cierto es que el parto es lo que llamamos un fenómeno biocultural. Si bien es un proceso fisiológico (no patológico), es también uno tremendamente influenciado por la cultura. El parto de una mujer perteneciente a una tribu del África poco se parece al de una mujer occidental de un país desarrollado. Sin embargo, la fisiología de ambas es idéntica, o por lo menos, muy similar. La diferencia está en la cultura.

Las mujeres estamos susceptibles de sufrir violencia obstétrica porque vivimos en una cultura intervencionista que ve el parto como un evento médico más y al recién nacido como un producto. Nuestro modelo de salud actual -más no todos los profesionales- parece desconocer la fisiología del parto y la neurociencia del nacimiento. Intentar protocolizar algo tan íntimo, único e irrepetible es una contradicción, por decirlo de alguna manera. Y nosotras, insertas en esta sociedad, entregamos lo más sagrado como si no nos perteneciera. Y claro que nos pertenece, nada más nuestro que parir.

Cuando nos informamos con respecto al parto desde una perspectiva respetuosa de la fisiología, que entiende a la mujer y sus hijos como los principales protagonistas, podemos adquirir seguridad y herramientas suficientes para empoderarnos y decidir cómo queremos recibir a nuestr@ hij@ y vivir nuestro parto. La información es la única herramienta que una mujer tiene para protegerse contra la violencia obstétrica.

Esto ha quedado comprobado en los resultados de la primera encuesta sobre el nacimiento realizada por el Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO) y publicada en Junio de 2018. Uno de los resultados tiene relación con la prevalencia de intervenciones según asistencia a Talleres particulares, durante el período 2014-2017. Los números no mienten, y son contundentes.

Aquellas mujeres que habían asistido a talleres prenatales fueron sometidas considerablemente a menos intervenciones (alrededor de un 30%) con respecto a las que no asistieron (entre un 70-80%)

Este resultado, responde a la pregunta que muchas mujeres se hacen, ¿para qué ir a un taller? El peso de la cultura hace que nos parezca de lo más normal parir acostadas, llenas de cables, sin sentir nada, muchas veces sin recibir ninguna explicación de lo que se nos hace o algo de contención. Nos parece que así es como debe ser porque ellos son “los que saben”.

Adquirir información valiosa, actualizada, fidedigna, puede hacer toda la diferencia en la experiencia. Otros partos son posibles!


0 vistas
  • Facebook
  • Instagram

+56 9 4920 3395

Las Condes, Santiago